A finales de mayo de 2009 llamé a una pizzería para ordenar un pakete en el ke puedo escoger 2 de 3 productos, pero la chica ke me atendió aseguró ke sólo puedo escoger 1, a lo ke insití, ya ke estaba leyendo la promoción en ese momento, y como la chica me insistía ya algo molesta en ke sólo podía elegir uno pues le colgué y pedí la pizza a otra compañía.
El 8 de agosto de 2009 llamé nuevamente a la pizzería, esperando ke el incidente de mayo se debiera a la chica ke me atendió. Nuevamente pedí el pakete ke incluye 2 de 3 productos y una vez más la chica ke me atendió me aseguró ke era sólo 1. Esta vez acepté el pakete eligiendo sólo 1 de los 3 productos pero decidí enviar una keja desde el portal de la pizzería.
Así, mi keja llegó al Culiacán, de donde recibí una llamada el día siguiente a su envío. La chica ke llamó kería confirmar mi keja y después de disculparse me dijo ke llamaría a la sucursal a donde hice el pedido y averiguaría ké estaba pasando y aseguró ke me llamarían para darme una explicación. Un par de horas más tarde, recibí la llamada del gerente de dicha sucursal disculpándose y resolviendo mi keja; además se comprometió a atenderme siempre como todo cliente merece y ofreció su nombre para futuras situaciones parecidas. Y no sólo eso, me enviaron una orden de los otros 2 productos ke el pakete ofrece, x supuesto gratis.
Aclaro ke NO fue necesario ser grosera con nadie para recibir este trato tan amable después de la keja y ke con esto recordé ke el cliente siempre tiene la razón, x eso escribí esto, para promover la cultura de la keja. Claro ke para kejarnos cuando es justo, no abusemos como ellos.